El arte pop de Lichtenstein se expone en Madrid

Las palabras en las que Roy Lichtenstein afirmaba que “las propias pinturas encarnan el proceso y el camino por el que se logran” se hacen visibles en la exposición que la Fundación Juan March dedica al complejo proceso de creación del artista, uno de los máximos exponentes del arte pop americano.

El camino recorrido por Lichtenstein (Nueva York,1923-1997) desde un simple cómic a una gran pintura, escultura o tapiz, pasando por dibujos, collages, maquetas, esbozos o pruebas, rompe con esa visión de aparente sencillez que se tiene al observar obras que tienen como protagonistas al Pato Donald, Tintín o Dagwood.

La exposición, que podrá verse en las salas de la Fundación March desde el 2 de febrero hasta el 20 de mayo de 2007, muestra una selección de 97 obras realizadas entre 1966 y 1997 por Roy Lichtenstein.

“Roy Lichtenstein: de principio a fin” muestra ese proceso y ofrece una perspectiva completa e inédita de las diferentes etapas de creación de un artista que quiso crear un arte que fuera completo y al que le gustaba coger una idea muy complicada y simplificarla.

La exposición cumple los objetivos que la Fundación March se ha planteado en la presente etapa respecto a promover una idea en sus exposiciones, además de hacer montajes especialmente cuidados y ofrecer una aportación científica a través de los catálogos de las exposiciones.

El director de la exposición, Javier Gomá explicó que la gran aportación y novedad de Lichtenstein fue incorporar motivos del arte seriado y popular y elevarlos al arte culto.

En contra de lo que puede sugerir una primera visión, “el arte pop es un arte muy elaborado. No es tan espontáneo como puede parecer y es fruto de un proceso muy delicado”.

En el recuerdo de su esposa

“Cuando falte tengo la intención de donar mi alma a la ciencia” le comentó el creador pop a su mujer Dorothy Lichtenstein, quien durante la presentación de la muestra recordó que había conocido a Roy en 1964 cuando ella trabajaba en una galería de arte.

La forma de trabajar de Lichtenstein fue siempre la misma. “Era una persona muy curiosa que amaba la ciencia, muy ordenado y disciplinado. Feliz cuando podía vivir en su estudio, Roy era también metódico y muy modesto. Un verdadero caballero que adoraba la música”.

Su viuda recordó que con motivo de su setenta cumpleaños le regaló un saxofón y seis clases para que aprendiera. “En vez de tontear con la música, practicaba y estudiaba todos los días, su comportamiento era el mismo que con el arte. Quizá en el cielo tenga una carrera como músico”.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s